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Durante su etapa al frente del Chelsea, el ruso Roman Abramovich construyó un imperio futbolístico que cosechó múltiples títulos locales e internacionales, alterando de manera definitiva el mapa del fútbol europeo. Sin embargo, detrás de la época dorada vivida en Stamford Bridge existía la firme intención estratégica de expandir su red de influencia mediante la adquisición de una segunda institución de peso que funcionara como club satélite dentro del continente.

El plan secreto del magnate ruso apuntaba directamente hacia el fútbol francés, con la mirada puesta en el Nantes como la plataforma ideal para desarrollar su proyecto institucional y deportivo. El exentrenador de arqueros del conjunto londinense, Christophe Lollichon, fue el encargado de destapar esta historia al revelar una cumbre privada en el centro de entrenamiento del club en la que Abramovich le pidió referencias directas sobre la entidad gala.

Las intenciones del empresario estaban enfocadas en sumar una entidad con historia y una identidad marcada para potenciar el talento joven de su estructura. "Un día, cuando yo estaba en el Chelsea, Roman Abramovich me hizo llamar a su despacho en el centro de entrenamiento. Me dijo: 'Háblame del FC Nantes. ¿Cómo es ese club?'. Buscaba un club para comprar que pudiera funcionar como club satélite, pero que contara con una estructura y un modelo de juego", rememoró el especialista sobre el primer contacto.

 

Abramovich

A pesar del entusiasmo inicial y de la disposición económica para repatriar a los referentes históricos de la institución francesa, la operación terminó descartada por el propio inversor tras evaluar la magnitud del desafío. Según el relato de Lollichon, cuando el exfutbolista advirtió que el modelo de juego ya no estaba vigente, Abramovich respondió: "No te preocupes, enviaremos aviones a buscarlos".

Sin embargo, dos meses después lo citó nuevamente para comunicarle la decisión definitiva: "Creo que este club es demasiado grande para lo que queremos hacer".

El paso de Abramovich por Chelsea 

El ciclo que se extendió desde junio de 2003 hasta mayo de 2022, redefinió la historia del club londinense y alteró definitivamente la economía del fútbol mundial. El magnate ruso adquirió la institución por 140 millones de libras esterlinas, iniciando una era caracterizada por una inyección multimillonaria de capital que permitió el fichaje de estrellas internacionales y la contratación de técnicos de élite, destacándose la llegada de José Mourinho en 2004. 

Este agresivo modelo financiero no solo transformó a los Blues en una potencia global, sino que también sentó un precedente histórico en la Premier League, abriendo la puerta a que otros grandes capitales extranjeros compraran clubes ingleses.

Durante sus 19 años de gestión, el Chelsea experimentó su época más gloriosa al conquistar un impresionante palmarés de 21 títulos oficiales, consolidándose en la cima del balompié europeo. Entre los trofeos más destacados de su era se encuentran 5 Premier Leagues, 5 FA Cups, 3 Copas de la Liga, 2 Europa Leagues y 2 Champions Leagues (ganadas en 2012 y 2021), coronando este ciclo dorado con el Mundial de Clubes de la FIFA en febrero de 2022. 

Sin embargo, su mandato llegó a un abrupto final ese mismo año debido a la invasión rusa de Ucrania; las severas sanciones impuestas por el gobierno británico por sus vínculos con Vladimir Putin lo obligaron a congelar sus activos y poner a la venta la institución, concretando el traspaso definitivo en mayo de 2022 a un consorcio estadounidense liderado por Todd Boehly.