A sus 39 años, Lionel Messi construyó una carrera marcada por la regularidad, incluso después de acumular más de dos décadas en la elite. Detrás de su talento y de la preparación física hubo también una modificación profunda de sus hábitos cotidianos, especialmente en una etapa en la que comenzaron a aparecer algunas molestias y señales de desgaste.
Durante sus primeros años como jugador profesional, el rosarino mantenía una alimentación mucho menos estricta. Entre sus preferencias estaban la pizza, la comida rápida, las gaseosas y platos tradicionales como la milanesa. Sin embargo, hacia 2014 decidió cambiar su rutina con la intención de cuidar mejor el cuerpo y prolongar su rendimiento.
Ese giro coincidió con una temporada extraordinaria porque en 2014-15 anotó 58 goles, aportó 23 asistencias y fue una de las figuras del Barcelona que conquistó la Champions League, La Liga y la Copa del Rey.
La dieta de Lionel MessiSegún informó si.com, el cambio alimentario estuvo acompañado por el nutricionista italiano Giuliano Poser, quien reorganizó buena parte de la dieta del futbolista. La base pasó a estar compuesta por agua, aceite de oliva, cereales integrales, frutas y verduras frescas, al tiempo que redujo de manera considerable el consumo de azúcar y carne roja.
Poser explicó que Messi reemplazó productos procesados por alimentos con mayor aporte de vitaminas y nutrientes, entre ellos pescado, vegetales, cereales y aceite de oliva. El objetivo no era únicamente bajar de peso o modificar su físico, sino sostener durante más tiempo las exigencias propias del fútbol profesional.
Lionel Messi preparándose para almorzar.Otro cambio importante fue disminuir las bebidas azucaradas. En ese proceso, el mate ganó protagonismo en su rutina. Messi reconoció públicamente que con el tiempo se acostumbró a tomarlo caliente y amargo, dejando atrás versiones más dulces.
Entre sus comidas habituales también aparece una preparación sencilla difundida años atrás por Barcelona y es el pollo asado acompañado por papas, zanahorias, cebolla, puerro, ajo, aceite de oliva y tomillo. Se trata de un plato basado en proteínas, vegetales y carbohidratos, sin demasiadas elaboraciones.
La disciplina, sin embargo, no eliminó por completo sus gustos personales. Messi admitió en distintas oportunidades su debilidad por los productos dulces, especialmente el chocolate, el dulce de leche y el helado, aunque siempre intenta moderar las cantidades.
Así, su alimentación evolucionó desde una dieta permisiva hacia un esquema mucho más controlado. Más que recurrir a fórmulas extraordinarias, el cambio estuvo basado en reducir procesados, moderar azúcares y priorizar alimentos frescos, una transformación que acompañó la etapa más prolongada de su carrera profesional.
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