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El rechazo de Sebastián Abreu a la propuesta para dirigir a Nacional expuso una faceta donde la madurez profesional se impuso sobre el impulso pasional. Tras la salida de Jorge Bava y previo a la llegada de Daniel Carreño, el "Loco" estuvo en la mira de la dirigencia tricolor, pero prefirió honrar el proyecto que actualmente lidera en el fútbol mexicano.

El llamado de la cúpula directiva encabezada por Flavio Perchman y Alejandro Vairo conmovió las fibras más íntimas del ídolo. “Te sacude todo porque es lo que soñás toda la vida. Es imposible no verte cumpliendo ese sueño al costado del Gran Parque Central”, admitió en ‘Polideportivo’ (Canal 12). No obstante, enfatizó que este momento de su carrera le exigía equilibrar las emociones: “Normalmente en mi vida fui muy criticado porque ponía la pasión por encima de la razón. Llega un momento en el que tenés que tener ese raciocinio”.

La razón principal para declinar el ofrecimiento fue la coherencia con su presente en Xolos de Tijuana. Para el charrúa, abandonar la institución azteca a mitad de camino significaba contradecir el discurso habitual de los técnicos sobre la falta de procesos y tiempo de trabajo. “No era decirle no a Nacional; era no darle la espalda al que me abrió las puertas y me está haciendo crecer y consolidar como entrenador”, explicó.

La decisión no estuvo exenta de un fuerte impacto personal. El propio Abreu reconoció haber dudado e incluso imaginado su retorno a Los Céspedes para revertir el presente del equipo. Sin embargo, optó por poner los pies sobre la tierra. “Con el dolor del alma y con lágrimas en los ojos, no podía darle la espalda a Xolos”, confesó el ex delantero.

 Abreu actualmente es director técnico de Xolos de Tijuana. Créditos: Instagram. La experiencia de Abreu como DT

Su estreno en la conducción técnica se dio en un contexto particular: desempeñó la función de entrenador y jugador simultáneamente en Santa Tecla de El Salvador —donde conquistó la Copa El Salvador en 2019— y posteriormente en Boston River de Uruguay.

Lejos de encasillarse en un solo fútbol, el "Loco" buscó consolidar su perfil táctico sumando kilómetros en distintos continentes. Dirigió a Always Ready en la exigente altura de Bolivia, tuvo un paso por Paysandú de Brasil y lideró el proyecto deportivo de César Vallejo en el fútbol peruano, donde sumó valiosa experiencia en torneos internacionales como la Copa Sudamericana.

Su desembarco en la Liga MX para dirigir a Xolos de Tijuana representó un salto de calidad en su carrera, permitiéndole trabajar en una infraestructura de elite y plasmar una metodología basada en la intensidad y el liderazgo de grupo.