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El intendente de Bariloche, Walter Cortés, indicó que la reforma de la Carta Orgánica no es un asunto técnico, sino una disputa de poder. Así, en una entrevista, dejó en claro el escenario político que viene.Ratificó que pretende achicar el Concejo Deliberante. También empezó a delinear el mapa con el que piensa transitar los próximos meses y, eventualmente, llegar a las elecciones municipales de 2027. Habló de su alianza (transitoria) con Weretilneck, y dejó abierta la puerta a futuros entendimientos con otros sectores: «El que trae el pan es bienvenido».

Su propuesta combina tres movimientos: achicar el Concejo Deliberante, endurecer los requisitos para ser candidato y reducir lo que considera mecanismos de bloqueo político sobre decisiones administrativas.

A eso suma una definición más pragmática sobre las alianzas. Cortés no parece dispuesto a atarse de antemano a una identidad partidaria rígida. Su criterio, al menos por ahora, es otro: respaldar a quienes consigan obras, financiamiento o infraestructura para la ciudad.

Lo explicó con una metáfora doméstica. “Cuando usted hace un asado e invita a los invitados y aparece uno con el pan y la coca o el vino, ese es bienvenido”, dijo. Después tradujo la idea al lenguaje político: “El que trae el pan bajo el brazo es bienvenido”. La frase ayuda a entender por qué hoy sostiene una relación estrecha con el gobernador Alberto Weretilneck y por qué esa sociedad puede proyectarse más allá de la reforma de la Carta Orgánica.

La reforma que quiere Cortés

A su entender, quienes participaron de la reforma anterior quisieron ampliar controles y equilibrios institucionales, pero terminaron otorgándole al Concejo facultades que traban decisiones propias del Ejecutivo. Cortés la calificó como una Carta Orgánica “clamorosa” y “mentirosa” y planteó que el problema central es que el Deliberante no solo legisla, sino que también interviene en cuestiones administrativas.

Puso un ejemplo concreto: la compra de una máquina por unos $600 millones. Según su mirada, una operación de ese tipo puede quedar demorada durante meses o incluso más de un año por la intervención de los concejales. Y atribuyó parte de esas demoras a intereses electorales.

“Si lo dejo o no lo dejo hacer a este, porque si lo dejo hacer va a tener más votos”, dijo, al describir la lógica que, según él, atraviesa algunas decisiones del cuerpo legislativo.

Cortés también ratificó que quiere reducir el número de integrantes del Concejo. Según afirmó durante la entrevista, el funcionamiento del cuerpo representa alrededor de $3.300 millones anuales. “Yo creo que hay que achicar el número”, sostuvo.

Y precisó la propuesta: “Nuestra idea es llevarlo a siete concejales”. El argumento del intendente se apoya en el costo. Pero la modificación tendría consecuencias que exceden ampliamente el presupuesto. Ese cambio elevaría el umbral de ingreso para fuerzas menores y probablemente concentraría más poder en los espacios con mayor caudal electoral.

La otra propuesta que Cortés quiere incorporar a la nueva Carta Orgánica apunta directamente a quienes pretendan disputar cargos municipales. El intendente plantea exigir diez años de residencia en Bariloche. “Si no tienen diez años de antigüedad de residencia en la ciudad, de domicilio en la ciudad, no van a ser nada”, afirmó.

Su explicación fue todavía más explícita: “Estamos cansados de los aventureros que vienen de afuera a querernos mandar”. Para Cortés, gobernar Bariloche requiere una relación prolongada con la ciudad y sus problemas.

Weretilneck y una alianza construida alrededor de las obras
Cuando Cortés explica su relación con Alberto Weretilneck evita presentarla como un acuerdo ideológico. La justifica en términos de gestión. Enumeró proyectos y obras que vincula con el acompañamiento provincial: conexiones de gas, cloacas para el barrio Malvinas, la calle del aeropuerto y la nueva terminal.

“Si acá van a haber 13 conexiones de gas, va a darle a todo el barrio Malvinas cloacas, si van a hacer la calle del aeropuerto, si va a hacer la terminal, ¿por qué le voy a decir que no?”, planteó.

La respuesta llegó inmediatamente: “Por supuesto que voy a ser un aliado de la gente que trae cosas para los barilochenses”.

Cortés también utilizó la entrevista para volver a establecer una diferencia entre su forma de hacer política y la que atribuye a sus adversarios. Cuestionó a dirigentes que hablan de la Carta Orgánica, del vertedero o de los problemas de la ciudad pero, según él, no participan de las tareas concretas.

“En esta salsa de aventureros todos hablan de la Carta Orgánica, del vertedero”, dijo. Y lanzó un desafío: “Que alguno de estos que tanto chamullan venga un sábado, un domingo conmigo a ver cómo está el hormigón, a palear un rato”.

“Todos mentirosos, aventureros, verseros. La política. A mí me da asco eso”, calificó a sus oponentes.

La reelección sigue abierta

Por ahora, Cortés evita confirmar que vaya a competir nuevamente. Cuando se le preguntó por su futuro político, respondió que todavía falta mucho. “Me puedo caer”, dijo. Y agregó: “Un día me levanto y digo basta con esto que tanto quilombo”.

“Es jodida la gestión. No es fácil”, reconoció.

Cortés también volvió a reivindicar una característica que utiliza como marca personal: el vínculo directo con los vecinos. Aseguró que nunca cambió su número de teléfono y estimó que 3.000 o 4.000 personas lo llaman habitualmente.

“Gracias a Dios todos me hablan bien y yo voy y mando las máquinas”, sostuvo.

Autor: admin