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La bomba estalló este lunes y la Selección de Italia quedó a la deriva. El flamante director deportivo de la “Azurra”, Paolo Maldini, renunció tras la no contratación de Andrea Pirlo como entrenador del seleccionado mayor y dejó su cargo a menos de dos semanas de haber asumido. El que también dimitió Leonardo, su principal asesor.

La información fue confirmada por el periodista Fabrizio Romero, quien dio detalles al respecto y explicó que la decisión que tomó el ídolo italiano se sustentó en el hecho el que el presidente de la federación, Giovanni Malagò, estaba en contra de la contratación de Pirlo.

������ Paolo Maldini and Leonardo RESIGN from their roles as Italy Federation technical director and advisor. 

Decision to leave the project just 10 days after joining due to president Malagò being against appointing Andrea Pirlo as new head coach for Italian national team. 

The… pic.twitter.com/UYEtFJCjRw— Fabrizio Romano (@FabrizioRomano) July 27, 2026      

Esto fue determinante para Maldini, ya que había asumido hace menos de dos semanas con la misión de iniciar un proceso de reorganización en la selección, teniendo como uno de sus primeros objetivos la elección del nuevo entrenador de la selección. Y su candidato era Andrea Pirlo, quien había sido elegido tras la negativa de Pep Guardiola y todo marchaba encaminado.

Sin embargo, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) cambió de planes a último momento, desistió la idea de contratar al campeón del mundo por su vinculación con una empresa rusa de apuestas deportivas y eso precipitó la salida de Maldini y Leonardo.

Andrea Pirlo. ¿Cuál fue el conflicto?

Paolo Maldini había asumido a la dirección técnica de la FIGC a mediados de julio con el objetivo de encarrilar el proyecto hacia la Eurocopa y la Copa del Mundo 2030.

 

En busca de ese objetivo, el exdefensor eligió a Andrea Pirlo como nuevo entrenador y ya habían acordado un vínculo contractual hasta 2030 y con un salario cercano a 1,5 millones de euros anuales.

Sin embargo, el contrato de Pirlo con una empresa rusa de apuestas deportivas, cuya publicidad está prohibida en Italia, encendió las alarmas dentro de la federación quien optó por descartar su llegada. Y eso no aceptó Maldini, que renunció a su cargo, quedando la Selección de Italia otra vez a la deriva.