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La victoria de la Selección de Brasil ante Haiti dejó un sabor agridulce en la delegación que comanda Carlo Ancelotti. La máxima preocupación radica en el estado físico de Raphinha, quien encendió todas las alarmas al retirarse cabizbajo y con muestras de dolor sobre el cierre de la primera mitad en el Lincoln Financial Field de Filadelfia. 

Tras los primeros exámenes en los vestuarios, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) emitió un comunicado confirmando que el atacante ya inició el tratamiento médico correspondiente en la zona afectada tras acusar fuertes dolores en el músculo posterior de su muslo derecho. En su lugar ingresó el juvenil Rayan, delantero del Bournemouth.

 

  El momento más preocupante en la noche para Brasil: la lesión de Raphinha.

 

El panorama clínico se mantiene bajo estricto monitoreo y pese a ello la CBF lanzó un comunicado: "El atacante sintió dolores en el músculo posterior del muslo derecho en el primer tiempo del partido contra Haití. El jugador inició ya el tratamiento y será revaluado"

En la conferencia de prensa posterior al juego, Ancelotti especificó que la molestia se localiza en los isquiotibiales (el tendón de la corva) y que el futbolista está siendo revaluado minuciosamente por los especialistas. 

 

El momento más preocupante en la noche para Brasil: la lesión de Raphinha.

La palabra de sus compañeros

Si bien sus compañeros expresaron públicamente su deseo de que no se trate de una ruptura fibrilar grave para que pueda continuar en la Copa del Mundo, el extremo acarrea una temporada compleja en el plano físico, lo que obliga a los médicos a manejarse con cautela. 

Vinicius hizo mención a lo ocurrido: “Sufrir una lesión siempre es muy complicado y más Raphinha, que es un jugador muy importante para nosotros y que ya sufrió mucho esta temporada con las lesiones. Esperemos que no sea nada” 

Los plazos exactos de recuperación dependerán exclusivamente del grado de la lesión que arrojen los estudios de imagen complementarios, aunque en la intimidad del búnker brasileño cruzan los dedos para evitar una baja definitiva.