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A tan solo un día para su debut en el Mundial 2026, la Selección de Estados Unidos se mostró totalmente descontracturada y celebrando el triunfo de los New York Knicks ante los San Antonio Spurs, en el cuarto juego, para una remontada histórica en las finales de la NBA.

El momento quedó registrado por el capitán del seleccionado estadounidense, Tyler Adams, quien mostró el fanatismo de la plantilla por el básquet.

La desaforada reacción ocurrió en el hotel de concentración del equipo, donde los futbolistas se reunieron frente al televisor para seguir la transmisión del partido. El desenlace, un palmeo de OG Anunoby a 1,2 segundos del final que selló el 107-106 definitivo.

  El festejo de la Selección de Estados Unidos

Brenden Aaronson, Antonee Robinson, Tim Weah y Chris Richards saltaron sobre los sillones y se lanzaron unos sobre otros, mientras acompañaron la acción con gritos de alegría. Solo Haji Wright, delantero seguidor de los Lakers, se mantuvo al margen, recibiendo bromas de sus compañeros por su escasa reacción ante el triunfo de los Knicks.

El seguimiento apasionado de los partidos de la NBA se debe a que parte de la delegación, cuenta con una fuerte presencia de jugadores nacidos en Nueva York, como el propio Adams y el defensor Joe Scally.

La victoria de los Knicks que pasó a la historia

La victoria no solo impactó a la selección de fútbol, sino que también marcó un hito para la historia de la NBA, ya que el equipo revirtió una desventaja máxima de 29 puntos, la mayor jamás remontada en unas Finales.

El récord anterior pertenecía a los Boston Celtics, que remontaron 24 puntos contra los Lakers en 2008.