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San Matías Pipeline adjudicó ayer la obra del gasoducto dedicado que transportará gas desde Vaca Muerta a las costas de Río Negro para exportar, con barcos licuefactores, GNL al mundo. La construcción del ducto se otorgó a Víctor Contreras-Sicim y la instalación de una planta compresora, a la neuquina Oilfield Production Services (OPS).

La empresa que hizo la licitación es el grupo que conforman las mismas compañías que son parte de Southern Energy (SESA): Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG.

En este proceso, volvió a quedar afuera Techint-Sacde. La decisión del consorcio siguió la lógica del precio: Víctor Contreras-Sicim presentó la oferta económica más baja de las cinco propuestas que compitieron por el ducto. Las otras cuatro eran Techint-Sacde, Pumpco-Bonatti-Contreras Hermanos, OPS y BTU.

Lo mismo ocurrió con la compra de los caños, una compulsa que ganó -también por precio- la empresa india Welspun, lo que provocó una fuerte polémica con la empresa de Paolo Rocca, que escaló hasta el presidente Javier Milei.

La propuesta de Víctor Contreras-Sicim fue de US$533 millones, es decir, US$85 millones (o 16%) más económica que la oferta de Techint-Sacde, según publicó el diario La Nación.

El consorcio ítalo-argentino

El consorcio ganador está integrado por dos empresas con perfiles bien distintos. Víctor Contreras es una constructora argentina de ductos con más de 50 años de trayectoria: nació cuando su fundador —ya fallecido— se separó en la década de 1970 de Contreras Hermanos, la empresa familiar que integró junto a ocho hermanos. Aunque en los últimos años había perdido presencia en el mercado local, su especialidad siempre fueron los tendidos de grandes diámetros para la industria del petróleo y el gas.

Sicim, en cambio, es una compañía italiana con 64 años de actividad y más de 10.600 empleados distribuidos en 26 sedes alrededor del mundo, dedicada al diseño y construcción de ductos y plantas de tratamiento de petróleo, gas y agua, con proyectos activos en varios continentes, pero sin presencia en la Argentina. Será la primera vez que opere en el país.

Sacde, la compañía de Marcelo Mindlin, no solo perdió la construcción del ducto: también quedó fuera de la licitación por la planta compresora, que quedó en manos de OPS, empresa de crecimiento sostenido en los últimos años. En este caso, OPS no había presentado la oferta más económica –había sido Pecom–, pero sí las garantías más sólidas, condición que terminó pesando más que el precio. La firma es, además, una de las responsables de instalar una de las estaciones de bombeo del oleoducto VMOS, que recorre el mismo trayecto que el gasoducto, pero transporta petróleo.

Para la estadounidense Pumpco —subsidiaria de MasTec, la empresa fundada por Jorge Mas, dueño del Inter Miami— el resultado representa la tercera derrota consecutiva en licitaciones en la Argentina. Antes había ofertado sin éxito en la reversión del gasoducto norte y en la construcción del oleoducto VMOS, en ambos casos superada por la sociedad Techint-Sacde. MasTec es una de las principales constructoras de ductos en Estados Unidos, con una facturación anual cercana a los US$13.000 millones, y desde hace tiempo busca ingresar a América Latina a través del mercado argentino.

La obra

El gasoducto unirá los yacimientos neuquinos con el Golfo San Matías, en Río Negro, a lo largo de 471 kilómetros, con una inversión total de US$1300 millones. El proyecto se dividía en cuatro renglones: tres tramos del ducto de 36 pulgadas de diámetro y una planta compresora, pieza clave para optimizar el transporte del gas, que será instalada en el kilómetro 80 de la traza. La totalidad del ducto se adjudicó a un único oferente, el que presentó la propuesta más competitiva. El gasoducto tendrá una capacidad de transporte de 27 millones de metros cúbicos diarios (m3/d).

Las ofertas técnicas y económicas se presentaron el 12 de enero. A fines de febrero se realizó el primer filtro técnico y luego se pasó a la evaluación de las propuestas económicas.

SESA está integrada por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y la noruega Golar (10%). Mindlin, accionista de SESA a través de Pampa Energía, había quedado excluido del comité de adjudicación por competir simultáneamente en la licitación a través de Sacde.

La construcción comenzará a mediados de año, con un plazo de ejecución de 24 meses, para tener el gasoducto operativo antes del invierno de 2028. En esa misma costa rionegrina, entre Sierra Grande y San Antonio Oeste, se ubicarán los dos buques de licuefacción de SESA. El primero, el Hilli Episeyo, actualmente en Camerún, estará listo en septiembre de 2027 con una capacidad de 2,45 millones de toneladas anuales de GNL. El segundo, denominado MKII, comenzará operaciones a fines de 2028 con 3,5 millones de toneladas. Con ambos en funcionamiento, la Argentina contará con capacidad para exportar unos 27 millones de metros cúbicos diarios, equivalentes al 19% de la producción nacional actual.

Autor: admin